domingo, 2 de febrero de 2014

Hoy: editorial de La Nación





Hoy, editorial de La Nación:

En vísperas de otro cambio de rumboPor Joaquín Morales Solá
Y sí, se llama democracia, Joaco.Y falta un año y medio.

Sólo hay una certeza entre tantas incertidumbres: la crisis no demorará en devorarse a la política o al equipo de la Presidenta. Una de las dos cosas, o las dos, deberá entregar antes de que el Banco Central se quede exhausto y de que la inflación haya terminado con la paciencia de los argentinos. ¿Quién, en su sano juicio, imagina muchas semanas o muchos días más con caídas diarias de reservas de entre 150 y 250 millones de dólares? ¿Quién puede suponer que la sociedad vivirá normalmente con una inflación de 5% en enero, según estiman economistas privados, y probablemente de 3 o 4% en febrero?
“Sólo hay una certeza” (SIC). Yo si fuera Morales Solá, termino ahí la nota. Si es una certeza, chau pinela. Pero bueno. Sigue. Que todo estará mal. Y que “la crisis” (SIC) se devorará a “la política o al equipo de la Presidenta” (SIC), así, sin chicanas ni sinónimos.


La devaluación estaba en los planes del Gobierno. En noviembre, luego de las sublevaciones policiales que obligaron a las provincias y a la Nación a dar fuertes aumentos salariales, se le preguntó a un importante dirigente kirchnerista cómo harían para financiar esas promesas cuando el déficit y la emisión habían alcanzado un nivel récord. "Hay dos soluciones. Una consistiría en bajar los salarios por decreto. Imposible. La otra es una fuerte devaluación para licuar el déficit del Estado. Saque sus conclusiones, porque sólo existen esas dos recetas. No hay tres", respondió.
“Un importante dirigiente kirchnerista” (SIC). Me imagino. Imagino a ese importante dirigiente kirchnerista diciéndole a JOAQUÍN MORALES SOLÁ “saque sus conclusiones” (SIC). Acá hay varias opciones: o el dirigente no es, en efecto, kirchnerista, o no habló con ningún dirigente, o el dirigente no dijo esto, o no es dirigente, o no nada de eso.


El Gobierno eligió enero para depreciar el peso, creyendo que la distracción de las vacaciones licuaría el mal humor social que producen las devaluaciones. No fue así.
Ok. Si lo hacía en noviembre, era por el resultado de las elecciones. Si era en diciembre, era por las fiestas. Fue en enero, es por las vacaciones. Si fuera en febrero sería por las paritarias. Si fuera en marzo, por el inicio de las sesiones. Si fuera en abril, andá a saber. No, Joaco. “no fue así” (SIC).


La Presidenta está en su peor momento en las encuestas desde la guerra con el campo, hace cinco años. Hizo la devaluación, además, con un equipo de funcionarios inexpertos y mediocres, enfrentados entre ellos, jugando a la desautorización mutua. El país atravesó muchas crisis en su historia, pero ninguna fue manejada, como ésta, con tanta ineptitud y contradicciones peligrosamente mezcladas. Una parodia más que un plan. El corresponsal del diario español El País, Francisco Peregil, escribió con sagacidad que podría ser un "gobierno humorístico" si no fuera porque sus decisiones influyen en la vida de millones de argentinos.
Según Joaquín, esta “crisis”(SIC) es LA PEOR MANEJADA DE LA HISTORIA. No quisiera saber qué opinión tiene sobre la “crisis” de los setenta y su “solución”. Luego Joaco cita a un tipo que se llama “Peregil” (SIC), lo cual no es un chiste pero da risa. Y de “El país” (SIC).


Al revés de lo que el Gobierno cristinista pregonó siempre falsamente ("el mundo se nos cayó encima"), es la Argentina la que se cayó ahora sobre el mundo, más que nada sobre los países emergentes. Y sobre España, que siempre oscila por los estropicios argentinos. Es cierto que había ciertas vacilaciones entre los emergentes (por la restricción de los estímulos monetarios norteamericanos, una tendencia a la baja de los precios internacionales de las materias primas y cierta retracción de la economía china), pero venían ?reacomodando sus economías sin provocar grandes espectáculos de crisis. Las escenas operísticas de la economía argentina, en cambio, perjudicaron a todos los países emergentes, sobre todo a Turquía, Sudáfrica y Rusia.
“Cristinista” (SIC). Este párrafo invoca directamente una realidad paralela, ya no provincial, tampoco nacional, mucho menos latinoamericanista: aquí, este columnista enojado nos cuenta que el mundo, sí, el mundo, se cae por culpa de CRISTINA y el CRISTINISMO. De verdad. Releélo. CULPA DE LA YEGÜA. Arigató


El Gobierno eligió el peor camino: una devaluación sin plan. Y sucedió lo que sucede siempre en estos casos: comenzó una carrera insoportable entre el tipo de cambio y los precios. Una carrera que no tiene condiciones físicas ni oxígeno para 60 días. ¿Por qué 60 días? Porque sólo en marzo comenzarán a ingresar al país dólares por las exportaciones de granos. Tampoco entonces empezará una fiesta sin fin. Serán sólo tres meses (marzo, abril y mayo); el segundo semestre será tan austero como las semanas que corren. Mientras tanto, los economistas se preguntan si la inflación argentina cerrará el primer trimestre del año con un índice de un dígito o de dos dígitos. En rigor, lo único que podría frenar la suba de precios sería una brusca desaceleración del nivel de actividad económica. Una noticia política tan mala como la inflación. No es una alternativa descartable, ni mucho menos.
“Una carrera que no tiene condiciones físicas ni oxígeno” (SIC). Desconocía que el dólar tenía cuerpo, alma, y esas pavadas. En esta misma parrafada infernal, Joaco dice que aunque en marzo entren dólares, todo va a estar mal. Y que “serán sólo tres meses”(SIC). No lo leí decir que sólo pasó una semana desde la cuestión del dólar a 8 pesos. Morales Solá también dice que “los economistas” (SIC) se preguntan cosas. Pero no nos informa qué se responden, esos “economistas” (SIC) anónimos. :(


El baile de Cristina con la impopularidad sólo ha comenzado. El pésimo manejo de la economía era hasta ahora un debate intelectual. El cristinismo había impuesto preguntas que ya estaban respondidas hacía mucho tiempo. Por ejemplo: ¿la emisión monetaria produce inflación? Una presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, llegó a afirmar que no. La realidad la está refutando. ¿El gasto público beneficia a los sectores más pobres de la sociedad? El gasto público desmedido produce inflación, que afecta, primero y sobre todo, a los más pobres.
“Cristinismo” (SIC). ¿Desde cuándo la economía es un debate intelectual y no que afecte a todos los argentinos? Desde que se le ocurrió empezar y terminar esa oración. No es lo que dice a lo largo de toda esta insoportable y caprichosita columna. Si me equivoco, que la SIP y FOPEA me perdonen.


La sociedad vivía ajena a esa controversia inútil, mientras los salarios aumentaban junto con la inflación y el consumo mantenía niveles importantes. En el largo período que duró ese debate el kirchnerismo gastó el stock energético y el stock ganadero, y está liquidando el stock de reservas de dólares del Banco Central. ¿Quién ganó en la "década ganada" si el país es más pobre de lo que era?
“Controversia inútil” (SIC), pero Joaco, vos estás planteando esa controversia... y “se gastó el stock energético y el stock ganadero” (SIC), ¿Significa que NO HAY MÁS? Todo está perdido.


El problema actual de la Presidenta es que la inservible vejez de sus políticas salió del debate y llegó cruelmente a la vida cotidiana de la sociedad. Los cortes de luz, la inflación y el dólar son conflictos demasiado populares como para tratar de confundir a alguien. "Con esos problemas instalados en la sociedad, los economistas no necesitamos explicar que estamos frente a una crisis", resumió Carlos Melconian.
“Inservible vejez” (SIC), Joaquín, parecés una señora envidiosa, vamos. Y luego, develamos quienes eran esos “economistas” (SIC): Carlos Melconián, el economista de Menem y de Macri. Todo piolah, amiwo.


El Gobierno decidió anclar el precio del dólar en 8 pesos y las tasas de interés en el 25 por ciento. Si esas tasas de interés lograran frenar el precio del dólar, habrá sido a cambio de bajar notablemente el nivel de la actividad económica. La conspiración supuesta y previsible será entonces de los bancos. Pero si esas tasas fueran insuficientes, el dólar volverá a dar un salto. El complot inverosímil será, en tal caso, de los compradores de dólares, que el propio Gobierno espoleó. Todo es posible cuando sólo hay un equipo gobernante que abre puertas que conducen a ningún lado, que se mete en laberintos sin salida y que se va hacia una dirección para después volver. Un gobierno definitivamente marxista, pero seguidor de Groucho Marx.
“La conspiración supuesta y previsible será entonces de los bancos” (SIC), podemos tomarlo como confesión. Gracias, señor Morales Solá. Y rematás el párrafo con “marxistas de Groucho”. Ese es un chiste muy pero muy viejo, Joaco. Esforzate un poco.


Un conflicto central de Cristina Kirchner es la desconfianza que provoca su gobierno. Desconfianza en el manejo económico que la acompañó aun cuando arrasaba en elecciones nacionales. En el mes de octubre de 2011, cuando ganó la reelección con más del 54 por ciento de los votos, se fueron del Banco Central unos 3000 millones de dólares, comprados por argentinos de todos los sectores sociales, pero igualmente desconfiados. Ahora, está impidiendo esenciales importaciones de insumos industriales para satisfacer la desconfianza de esos mismos argentinos, que se agolpan en las puertas de los bancos para comprar dólares.
Según JMS, los argentinos de todos los sectores sociales que compraron “unos 3000 millones de dólares” (SIC), lo hicieron “desconfiados” (SIC). Y que ahora, los que “se agolpan en las puertas de los bancos” (SIC) (lo cual es MENTIRA, lisa y llanamente, porque agolparse en la puerta de un banco era lo que veíamos en 2001), lo hacen también... desconfiados. Y ah, hay que “satisfacer la desconfianza” (SIC) (?).


Tal vez la Presidenta cambie de política y de equipo, pero difícilmente recuperará la confianza que perdió hace demasiado tiempo. Ganaría, desde ya, con sólo conseguir que el jefe de Gabinete y el ministro de Economía digan el mismo discurso en lugar de desautorizarse entre ellos. Pero el núcleo duro de su conflicto consiste en que los componentes de la sociedad no creen en sus políticas económicas, buenas o malas.
Aquí Joaquín dice que el pueblo está desconfiado por las medidas del Gobierno, y que si Cristina cambia las medidas del Gobierno, también estará desconfiado, él y el pueblo. Otra vez, todo está perdido. Luego, insistiría en preguntar qué es “el núcleo duro” (SIC), pero temo pensar demasiado y llegar a algunas conclusiones.


En los últimos días se han mencionado los ejemplos de los gobiernos de Raúl Alfonsín y de Fernando de la Rúa. La mención es atinada, porque la crisis actual parece ser una mezcla de los malos manejos en ambas experiencias históricas. Hay un solo dato diferente: esta vez es el peronismo el que está en el poder y podría perderlo.
GORILA.


Dirigentes peronistas, incluidos gobernadores e importantes intendentes, han conversado más de lo que se sabe en los últimos días. Temen que Cristina Kirchner y sus jóvenes de La Cámpora comprometan el destino de poder del peronismo. ¿Y si tuvieran razón Mauricio Macri, Hermes Binner o Ernesto Sanz cuando dicen que el peronismo, menemista o kirchnerista, fatigó a la sociedad y que ésta podría votar otras alternativas? Por eso, nadie debería sorprenderse si el peronismo hiciera próximamente algunos gestos de diferenciación del gobierno cristinista.
¡GORILA! Y acá sí, dice “La Cámpora”(SIC) como quien dice un insulto. G O R I L A .


Mientras tanto, Cristina Kirchner trabaja sólo para el marketing de los símbolos. El marketing es mucho menos que los símbolos puros. Los autógrafos que Cristina le pidió a Fidel Castro en La Habana, choluleando como una fan de una estrella de rock, contrastaron con la importante gira de Dilma Rousseff. La presidenta brasileña estuvo en Davos, donde trató de seducir a los empresarios más importantes del mundo, y de ahí se fue a Cuba, donde inauguró una de las más importantes inversiones privadas extranjeras en la isla desde que existe el castrismo.
¿La foto que se sacó Dilma dándole un abrazo a Cristina, se la sacó “choluleando” (SIC) también? ¿Esto en paises serios no sucede?


La saga del marketing de Cristina siguió luego por Twitter. Culpó a banqueros y empresarios por una devaluación que ella misma perpetró. Y también se quejó porque hubo aumentos de precios después de una devaluación que careció de programa y de acuerdos políticos y sectoriales. Se queja, en fin, porque la lluvia moja.
Vamos a contarle a Joaco, que existe un programa y existen acuerdos políticos y sectoriales. Se lo vamos a contar en este link, “porque la lluvia moja” (SIC):
http://www.precioscuidados.com/


¿Para qué trabaja esos símbolos? ¿Acaso porque piensa en regresar a casa con ellos? ¿O, tal vez, porque se prepara para dar un giro en su política de perpetuos zigzags? Sobre algunas variantes debe estar reflexionando en estas horas; sabe que ni la política ni la economía tolerarían dos años más al ritmo de un dramático vodevil.
¡Qué sería “casa” (SIC)? ¿Sugiere el señor Joaquín Morales Solá que la presidenta se va a ir “antes”? ¿Qué zig zag hubo en la AUH, YPF, matrimonio igualitario, ProgresAr, etcétera? ¿Quiere ir a un vodevil? En fin, nada nuevo bajo el sol.


sábado, 1 de febrero de 2014

Hoy: editorial de Jorge Lanata



La editorial original:
http://www.clarin.com/opinion/Gobierno-pisa-baldosas-flojas_0_1076892412.html



El Gobierno pisa en baldosas flojas

POR JORGE LANATA

¿Y cuando pisa ahí, mancha a los que caminan al costado?

El Gobierno está rodeado de baldosas flojas. Cualquier paso que dé, en cualquier dirección, empeora las cosas.Todo está perdido.

1) El aumento de precios amenaza con licuar la devaluación.
¿Qué aumento de precios? ¿El que se está retrotrayendo con medidas desde el Gobierno Nacional? ¿O algún otro?

2) La inflación de enero, cercana al 6% marca una pauta anual que complica seriamente las paritarias.
¿Cómo las complica? ¿Si la inflación es “cercana al 6%” (SIC) no generaría mejores sueldos? ¿Eso no sería mejor? ¿O este señor añora que no haya paritarias y no haya aumentos de sueldos? ¿Negociará él en base a qué índice su sueldo con Magnetto?

3) Una recomposición salarial de suma fija ahora más un treinta por ciento luego (en una visión prudente) desatará, a la vez, más inflación y se trasladará a los precios.
¿Quién redactó esta oración? ¿Alguna de las seis personas que suelen “colaborar” con Lanata? ¿El enemigo? ¿Un amigo? ¿Qué pasó con el castellano? Always.

4) El piso de 25% para las tasas de interés es insuficiente frente a una inflación del 30% el año pasado y aún superior del año en curso. Si decidiera subirlas, esto encarecería el crédito (¿a cuánto prestarían los bancos el mismo dinero por el que pagan 30%? ¿Al cincuenta?) Estas medidas, aun si funcionaran, generarían recesión sacando dinero de la plaza.
O sea, que si sale todo bien, igual sale todo mal. ¿Alguna idea? Todo está perdido. Y es culpa de La Cámpora.


5) A medida que abre sólo un poco más el cepo, se pierden más reservas y el paralelo aumenta.
¿Entonces para esto quería Lanata que se abra “ sólo un poco más el cepo”(SIC)? Tenemos muchas dudas...

6) La apuesta política a la recuperación del crédito internacional –que el Gobierno descartó durante años– presenta varios inconvenientes: no es inmediata (el papelón con el Club de París da esa pauta) y se complicó aún más esta semana cuando quedó en suspenso el acuerdo con Repsol. La petrolera española (a la que Kicillof le iba a pedir una indemnización y le terminará pagando) desconfía de los bonos argentinos y pidió que se le pagara con reservas del Central, a lo que el Gobierno se negó.Si pagamos está mal y bajamos las banderas, si no pagamos somos Venezuela y una dictadura. Si negociamos internacionalmente somos liberales y cipayos, si no lo hacemos somos Cuba y una dictadura. Si Kicillof no fuera judío y marxista posiblemente esta medida sería algo NAZI, pero para tanto, en esta columnita enojada, no dio.

Y solicita ahora que se le pague con bonos del Estado español que la Argentina adquiera en el mercado internacional (lo que significa reservas, también). La otra petrolera, Chevron, la obliga a concretar un aumento de las naftas, porque la devaluación dejó abajo el precio internacional en dólares que el Gobierno se había comprometido a mantenerle. Un aumento de las naftas también impactará sobre los precios que tratan de contener por otro lado.Si se paga con reservas, está mal. Si se paga con ANSES, es “la plata de los jubilados” (SIC) o la plata de “la canaleta del juego y la droga” (SIC). ¿Cómo quiere ese señor que fuma en Canal 13, que se paguen las obligaciones? ¿Con dinero de El Estanciero?


7) En el mundo discuten si los problemas con el dólar en Brasil, Turquía y Sudáfrica son un efecto de imitación de la crisis argentina o al revés. Mientras no se ponen de acuerdo, queda claro que lo que fue viento de cola ahora se asemeja a viento en contra.
“Viento de cola” (SIC). El viento de cola, además de ser una nueva zoncera, jamás, nunca, en ningún viento, en ninguna cola, dura diez años. O nueve años. O cinco años. La tormenta en el pecho que sufrió el mundo en estos diez años, caos económicos, despidos masivos, en Argentina no impactó como en otros países. Más que “viento en contra”, este editorial es un pelotazo en contra.

Frente al laberinto de baldosas flojas, el Gobierno ha decidido transformar la crisis económica en un problema moral o psicológico:habla de un complot mundial contra la Argentina (es cierto, la excusa no es muy original) o de una operación de los bancos (cuando quienes compran dólares lo hacen por pequeñas cantidades), de Shell (que liquidó divisas con autorización del mismo Gobierno: ¿sería entonces un complot del Central?) o de algunos columnistas económicos.
“O de algunos columnistas” (SIC). A confesión de parte, relevo de pruebas.


El otro manotazo de ahogado tiene que ver con la Patria: Capitanich calificó de antipatriotas a quienes critican las medidas,equiparando al Gobierno con la Nación.
“Patria” (SIC). Sí, Jorgito, todo tiene que ver con la Patria. Las medidas que salen bien, las medidas que salen mal, los operadores políticos que a cambio de un montón de plata escriben en contra del gobierno, los transplantes, los dadores de organos, los buenos, los malos, los Jefes de Gabinete, los funcionarios, los pobres, los ricos, los cantores, los pintores, los periodistas, quedan los artistas (?).


Criticar al Gobierno no es criticar a la Patria, porque no es la Patria; en el mejor de los casos forma parte de ella. Las paradojas quisieron que cuando el jefe de Gabinete pronunció su arenga patriótica el presidente de la Argentina era Boudou, un patriota que negoció el canje de deuda del 2010 con letra de los acreedores. La Justicia investiga una causa en la que la consultora Arcadia Advisors, representante de los bancos favorecidos por el canje, le dio letra al entonces ministro de Economía para hacer el acuerdo.
“En el mejor de los casos” (SIC) el Gobierno forma parte de la Patria. ¿Cuál sería el peor de los casos? Uno en el que el Gobierno no es parte de la Patria... Y luego sí, la vinculación a lo que dice el Jefe de Gabinete, con Boudou. Arbitraria, gratuita. Como siempre. Bueno, como siempre no: Lanata no hace nada, nunca, jamás, gratis. Y nada, es NADA.


El delito es tráfico de influencias
. Capitanich recuerda al ministro de Economía de Alfonsín, Juan Carlos Pugliese, diciendo en pleno caos inflacionario: “Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”.
¿A quién le recuerda? ¿A Lanata? ¿A Magnetto? ¿O a Magnetto y lo escribe Lanata a cambio de mucha guita? ¿Magnetto se acuerda que Alfonsín estaba en contra de Clarín? ¿Alfonsín fue uno de los gobiernos que no resistió las tapas de Clarín? ¿Este proyecto, a ellos les duele porque no pudieron? Para pensar.


Kicillof, por su lado, actúa convencido de que la teoría y la práctica son lo mismo: sostiene que no tienen por qué aumentar los precios que no tengan componentes importados. Este especialista en historia de la economía parece no haber estudiado historia contemporánea: no entiende que el dólar funciona en Argentina como la única reserva de valor accesible para quienes no juegan en la Bolsa o el mercado financiero.
“Parece no haber estudiado historia contemporánea” (SIC), dice Lanata. Parece que Lanata no vió que diez años de la historia contemporánea de este país, se usaron para luchar contra el dólar para que no funcione como “la única reserva de valor accesible”. Pero cuando sos liberal, sos liberal. No se le puede esperar de un gorila, nada más que una patada.


Desde que asumió su cargo, el Central perdió 3.000 millones de dólares de reservas, y aún persevera en el error.
¿En qué error, exactamente? Entendemos que lo que sugiere Jorge Lanata a pedido de jugosas sumas de dinero de Héctor Magnetto, es que tenemos que estar sometidos al dólar, ahora y siempre. Nunca menos.


Ya no pueden hacer nada, llegaron tarde
, sentenció Ismael Bermudez hace ya varios meses en los micrófonos de Radio Mitre. Tenía razón.
“Ya no pueden hacer nada” (SIC). Porque para todos los columnistas opositores, el deseo no es que las cosas vayan bien, sino que vayan mal. Todos, absolutamente todos los escribas de la oposición, se relamen para que todo salga mal. Why? Arigató

SIC!

viernes, 31 de enero de 2014

Hoy: editorial de La Nación



Lejos del bien común

El neoliberalismo kirchnerista

En sintonía con las últimas décadas, el oficialismo empobreció la vida civil y, contradiciendo su relato, llevó a buscar en manos privadas los servicios que el Estado dejaba de brindar, como educación, energía y transporte

Abre la editorial de hoy con un fuerte reclamo: si esto es “en sintonía con las últimas décadas” (SIC), estamos hablando que al menos durante tres décadas este país está empobreciendo la vida civil. Algo cuantimentos discutible, si se toman en cuenta las históricas declaraciones de Juan Carr sobre el hambre en la argentina. Cuestión que se está tratando de resolver con resultados positivos recién en esta última década, y no en las anteriores. Porque como dijo el titular de Red Solidaria, hoy en Argentina, estamos a la vuelta de la esquina del hambre cero” (SIC) .



El Gobierno kirchnerista y sus propagandistas construyeron, a poco de iniciar su andadura, una narrativa sencilla que fue para mucha gente convincente; de acuerdo con ella, la misión que asumieron quienes desde entonces controlan el poder ha consistido en reparar un país dañado por la dictadura y por el neoliberalismo de los años noventa con políticas que decían ser, a la vez, inclusivas de aquellos que habían sido expulsados de la economía y del bienestar y reivindicativas de la memoria de las víctimas de la represión, muertas por ideales que el Gobierno declaraba hacer suyos. Pero al cabo de una década en el poder, el kirchnerismo deja un país yermo y desolado.
“Un país yermo y desolado” (SIC). Algo así como EL INFIERNO. ¿Acaso este señor K de Katz escribe desde el futuro, mismo? ¿Sabe que las elecciones son en 2015? ¿El alegato primero en el que habla de lo que se hizo desde el kirchnerismo, es irónico o está diciendo todo lo hecho? No lo sabemos.


Entrega una patria facciosamente dividida, desconcertada, colmada de la ira de algunos, la decepción de otros y el sufrimiento continuado de los muchos para quienes estos diez años no han sido más que el desperdicio de una oportunidad para salir de la pobreza. Un gobierno cuyas batallas épicas se han convertido en poco más que un esperpento exhibe, en su ocaso, aquello que lo iguala con el monstruo del que pretendió, o hizo creer que pretendía, hacerse diferente.
Que alguien le avise a este señor que hay un montón de otros y otras que no están divididos, iracundos, decepcionados ni sufriendo ni consideran desperdicio a la década. Que hoy muchos pibes comen, se educan y tienen sus vacunas por medidas de este gobierno y que esto pasa hoy y pasará mañana. Que muchos pibes y pibas siguen militando a un proyecto, y con más ganas que nunca. Que el “esperpento” (SIC) es relativo y que eso de “ocaso” (SIC) es, además de una exageración lingüistica, una exageración de los tiempos: falta para el 2015, todavía no hay elecciones, que espere sentado rumiando juegos de palabras con el diccionario de sinónimos en la falda.


Un monstruo cuyo nombre usual, tantas veces arrojado en el rostro de los otros, es "neoliberalismo", con el que ha compartido el desdén por los demás y la defensa de intereses parciales, la indiferencia respecto del bien común y el desprecio por una comunidad política cuya existencia misma sólo es posible en el marco de un espacio de deliberación que el kirchnerismo ha cancelado; un gobierno cuyo legado más visible es el incremento de las desigualdades, una sociedad cada vez menos convergente y el retroceso de todos los indicadores que, de la educación a la salud pública y de la movilidad social a la calidad de la Justicia, dan verdadera cuenta del estado de una sociedad.
¿Eh?
SIC.


A diferencia del menemismo, régimen emblemático de aquellas políticas repudiadas, el kirchnerismo ha sido cobarde. Si aquél hablaba frontalmente de la conveniencia de trasladar a agentes privados la provisión de bienes públicos, éste, al tiempo que aumentaba el tamaño del Estado, lo volvía cada vez más inútil y forzaba arteramente a los individuos para que se proveyeran a sí mismos de los bienes que el Estado dejaba gradualmente de brindarles.
“A diferencia del menemismo (…) el kirchnerismo ha sido cobarde” (SIC). Bueno. Si el kirchnerismo fuera valiente en estos términos, sería... ¿Mejor o peor? Luego dice el señor K de Katz que durante el menemato (?) pasó todo a privado y que durante el kirchnerismo pasó todo al estado, pero INÚTIL. Y LA YEGUA, CARAJO Y TODO ESO.


Quienes pudieron reemplazaron el transporte público por autos o motos, delegaron la seguridad personal en custodios particulares, compraron servicios de salud y sustituyeron la educación pública por la privada, que vio engrosadas sus filas con las decenas de miles de alumnos que abandonaron el sistema estatal. En los pasos finales de esta exhibición de cinismo, el Estado delegó en los particulares la provisión de energía: el paisaje urbano se vio así invadido por generadores de electricidad que se hicieron presentes en veredas, edificios, casas y comercios. El Estado kirchnerista privatizó también las reservas del Banco Central, al transferirlas a los particulares que decidieron que preferían utilizar una moneda distinta del peso para realizar sus transacciones y preservar su patrimonio.
“A diferencia del menemismo (…) el kirchnerismo ha sido cobarde” (SIC). Bueno. Si el kirchnerismo fuera valiente en estos términos, sería... ¿Mejor o peor? Luego dice el señor K de Katz que durante el menemato (?) pasó todo a privado y que durante el kirchnerismo pasó todo al estado, pero INÚTIL. Y LA YEGUA, CARAJO Y TODO ESO.


Ni moneda ni educación: ése será el legado del neoliberalismo kirchnerista, que, al tiempo que distribuía masivamente su relato por cadena nacional, instauraba una micropolítica de la privatización forzando a todos los que estuvieran en condiciones de hacerlo a contratar en el mercado los bienes comunes que el Gobierno iba destruyendo o de cuya provisión se desentendía.
¿Por ejemplo, señor K de Katz? ¿Qué bienes destruyó el GOBIERNO Y CRISTINA Y MÁXIMO KIRCHNER? Oiga, hombre, sea claro que sino parece que está destilando mala leche nada más. Aún confíamos en su criterio, aunque se haya tentado con la palabra “relato” (SIC).


Sagaz, sutilmente, el Gobierno se convirtió en el Gran Privatizador.
Playas, verano, amor, alegría, astucia, sutileza, GORILA.


Pero este gobierno introdujo poca novedad respecto de un pasado cuya marca principal también consistió en arruinar lo que no es común.
QUÉ CARAJO. HABLE CASTELLANO, MUCHACHO.


Años de políticas iniciadas, cuando menos, hacia el final del gobierno peronista de los años setenta, agravadas por la dictadura y continuadas durante las dos últimas décadas; cuarenta años de políticas que sólo intentaron ser interrumpidas durante el breve interludio del regreso de la democracia y que se exacerbaron gracias a la incompetencia de la Alianza y a la crisis de principios del siglo.
Bueno, aquí hay una definición política. El señor K de Katz prefiere al radicalismo de Raúl Alfonsín. El de la obediencia debida y el punto final, felices pascuas, pacto de Olivos, la casa está en orden, hiperinflación y nada más. Detalles pequeños.




Aquellos que nacieron después del colapso de 1975 -casi el 70% de los argentinos- son personas cuya memoria de lo colectivo se ha nutrido mayormente de frustración y de fracaso o de cínica indiferencia, para las cuales las ideas mismas de bienes comunes, espacio público y vida cívica resultan ajenas o absurdamente utópicas.
Una generalización aberrante digna de un gorila técnico. Si el setenta por ciento de “los argentinos” (SIC) están frustrados, fracasados, indiferentemente cínicos y le parece una utopía la vida cívica... ¿Todo está perdido? ¿De cuánta gente habla exactamente? ¿Esto está chequeado? ¿Está hiperrecontra chequeado? ¿Eh?


Porque la clave de comprensión de estas décadas injustas no radica fundamentalmente en las opiniones que nos merezca el tamaño del Estado ni si éste debe o no proveer determinados bienes -como el transporte aéreo- o servicios -como la transmisión televisiva del fútbol-, sino, sobre todo, en su falta de disposición para convocar a todos los ciudadanos en torno del ideal y de la experiencia de lo que es común.
Para el señorito K de Katz, la clave no está en tener más Estado, sino en ver lo que pide la mayoría. Si este Gobierno siempre actúa para tener más Estado y “los ciudadanos” (SIC) votan a favor de este Gobierno como en las elecciones presidenciales y eso se llama democracia, no sería algo, digamos... clave. Es lo de menos.


Lo que hemos visto en la Argentina de estas últimas, ya infinitas décadas, es un adelgazamiento constante de la vida civil. El Estado, pequeño en los noventa, grasoso en estos tiempos, ha sido eficaz solamente para conseguir que grupos cada vez más numerosos de personas hayan ido perdiendo sus habilidades críticas para asumir los compromisos políticos y morales esenciales que se requieren para cumplir el papel de ciudadanos en una democracia que funcione.
Esta parrafada es un oxímoron abusivo. En primera instancia, dice “infinitas décadas”, lo cual denota un hartazgo en particular de este señor K de Katz de lo que nosotros conocemos como kirchnerismo y él como KAKA. Luego dice que hay un “adelgazamiento” (SIC) de la vida civil y enseguida dice que estos tiempos son “grasosos” (SIC: no se entiende el pésimo uso de los adjetivos exagerados. Ni Pepe Pompín Eliaschev abusó tanto de las palabras en vano. Y corona este subtexto diciendo que esta democracia no estaría funcionando porque EL GOBIERNO Y CRISTINA Y TODO ESO ya pudrieron las conciencias (!!!).


No ha recurrido para ello tan sólo a los mecanismos clásicos de la expulsión, que consisten en arrojar personas por el barranco de la pobreza, deteriorar la calidad de la educación, de la salud, de la Justicia, de las infraestructuras, de los puestos de trabajo valiosos tanto por las competencias que exigen como por los derechos que otorgan? No sólo ha expulsado a muchos: también ha abierto, para decirlo con la expresión de Albert O. Hirschman, numerosas puertas de salida para que los sectores más acomodados de la sociedad, o aquellos que quieren todavía preservarse como parte de la clase media, hayan ido abandonando los bienes públicos, provistos por instituciones financiadas y controladas públicamente, sustituyéndolos por servicios contratados en el mercado de los prestadores privados.
“Arrojar personas por el barranco de la pobreza” (SIC) es un poquito fuerte, troesma. Luego el playlist de “cosas que existen en una república a las que les daremos un tono negativo”. Acá dice, efumemismo más, feísmo literario menos, otra vez, lo que dijo arriba, todo rojo, enojado, tipeando entre babas y medianoche: que este estado al estatizar privatiza en nombre del Estado (?¡?¡?¡??¡??¡?¡?).


Expulsar a unos y estimular la salida de otros han sido los mecanismos privilegiados por quienes, tanto ayer como hoy, han colonizado el Estado en beneficio propio y de sus cómplices, restringiendo cada vez más la comunidad de aquellos que merecen ser respetados como ciudadanos iguales, y no ignorados por excluidos o repudiados por ausentes.
K de Katz, si usted quiere incluir, empiece por escribir claro y bonito. Haciendo trabalenguas tediosos, se nota mucho su enojo y sus ojos inyectados en sangre.


Somos así testigos -más bien: protagonistas- del resultado de casi medio siglo de degradación del compromiso con la esfera pública, con los bienes comunes, con las responsabilidades propias de la ciudadanía, del sostenido menoscabo de las obligaciones con la sociedad civil.
“Somos así testigos -más bien: protagonistas-” (SIC) Elija una de las dos, señor. O testigo usted como comentarista enojado, o protagonista usted de una desestabilización editorial (?).
Testigos de un proceso de disolución que ha perturbado profundamente el sentimiento de convivencia mutándolo en una cada vez más dificultosa cohabitación y haciendo obligada una pregunta más angustiante que sus posibles respuestas porque su sola formulación condensa los fracasos colectivos: ¿podremos, los argentinos, vivir juntos? ¿Podremos alguna vez vivir juntos, en una sociedad de individuos autónomos que, como señala Rainer Forst, interactúen en un espacio de razones, que construyan un marco institucional que canalice los conflictos de opiniones e intereses y facilite su solución?
Respuesta a su pregunta inflamada de odio: sí, podremos. Zzzzzzzzzzzzz.


Así como Alain Touraine se lo preguntaba respecto de la convivencia en una sociedad multicultural, es necesario hacernos la pregunta sobre la posibilidad de la convivencia en una democracia y una sociedad profundamente fragmentadas.
Así como el verdulero de la vuelta se preguntaba si aumenta o no el tomate respecto de la convivencia con los empresarios y el barrio, es necesario hacernos la pregunta sobre la posibilidad de que este señor K de Katz no estará citando de más porque no se le cae idea alguna más que la de decir TODO ESTÁ MAL, y así generar una sociedad profundamente fragmentada.


Nada parece sugerirlo.
Ok.


Suponer que el ruinoso final del actual gobierno es el fundamento de una nueva y mejor oportunidad es simplemente desconocer, de modo irresponsable y complaciente, que los muchos fracasos anteriores no han modificado las conductas básicas de los actores colectivos ni individuales en un país en el que cada vez es más difícil encontrar razones compartidas para vivir.
Traduciendo: si esto es malo, lo que viene es peor. Y además de ser culpa de Menem, la Alianza y por supuesto KRISTINA, también es culpa de las personas. Ergo: joderse.


Porque, en efecto, quienes aquí estamos lo hacemos fundamentalmente por razones privadas, una de las cuales es, muchas veces, tan sólo la imposibilidad de no estar aquí.
JAJAJAJAJA.
Acá es claro, diciendo que se queda en este país porque no le queda otra. Si no, se iba corriendo. Le informamos al señor K de Katz que Aerolíneas Argentinas tiene buenos precios y promociones.


La sociedad argentina debe reconstruir razones públicas para la vida en común, razones que no son y que nada tienen que ver con las que nos hacen compartir un territorio. Vivir juntos, no cohabitar.
...


Porque éste será un país cada vez más injusto no sólo por expulsar a unos y estimular la salida del espacio común de los otros, sino sobre todo porque las únicas razones de nuestra permanencia son cada vez menos compartidas con los demás.
Señor K de Katz, usted acá dice que la única razon de “nuestra permanencia” (SIC), o sea, de que el pueblo argentino viva en Argentina, son “cada vez menos compartidas con los demás”. Diga las razones, al menos, salvo que crea usted también que todos y todas en este país (o al menos ese 70% que dijo antes) viven aquí porque no se pueden ir, como usted.




SIC!



jueves, 30 de enero de 2014

Hoy: editorial de Clarín



LOS ERRORES LOS PAGAREMOS TODOS
por Ricardo Kirschbaum.

Este es un gobierno eufemístico y negacionista. Recurre a ingeniosos juegos de palabras para describir situaciones a las que no quiere mencionar directamente. Cree que si las ignoran, los procesos no existen, se evaporan.

Arrancamos fuerte. Diciendo “eufemísitico” (SIC) para hacer un eufemismo de lo que en realidad quiere decir el señor K de Kirshbaum: que este gobierno le molesta. Luego, dice que este gobierno “recurre a ingeniosos juegos de palabras”, recurriendo a ingeniosos juegos de palabras. Y después el bla bla bla de siempre. Le duele que su apellido, empiece con K.



Ayer, por ejemplo, Axel Kicillof denominó “deslizamiento cambiario” a la devaluación del peso. No sólo se “desliza” la paridad cambiaria con el dólar sino que también se “deslizan” los precios, para esquivar así llamar a la inflación por su nombre de pila.
Si “Inflación” es el nombre de pila (SIC), estimamos o suponemos que “deslizamiento cambiario” sería el apellido. No arriesgamos a decir que el segundo nombre elegido por Kirshbaum para esta cuestión, podría ser “Gobierno Populista”. Y el apodo, quizás, sea “KAKA”. Pero no. Él, Kirshbaum con K, elige no decirnos cuál sería el nombre de pila de alguna inflación.


También el ministro había dicho que el “deslizamiento” del dólar a 8 pesos no tenía por qué impactar en el costo de vida. Pero lo que se dice un día bien puede contradecirse al otro. Si vemos las idas y venidas del jefe de Gabinete y del ministro de Economía en estas últimas jornadas, debemos convenir que intentan transmitir convicción y sólo crean un poco más de desconfianza.
Caramba. Hummm... ahora le dice “ministro” a Kicillof. Antes le dijo “Axel Kicillof” (SIC). No obstante, nos cuenta a todos, cumpliendo con el ya metafórico rol de informarm que el ministro de economía dijo que un dólar a 8 mangos no tiene por qué impactar en el costo de vida. Enseguida, nos invita a desconfiar, puesto que según el “lo que se dice un día bien puede contradecirse otro” (SIC). O no. Pero por las dudas prefiere elegir seguir haciendo terrorismo periodístico y presuponer que en efecto, se contradirán (?) los ministros. Profundísimo...


Al autorizar ajustes que ya el mercado había hecho por sí mismo, el Gobierno debió admitir que la devaluación no fue gratis y que los precios toman nota de la depreciación del peso.
Momento. O el gobierno “autoriza” (SIC) o el mercado hace por sí mismo. Elija, señor mío. Se lo imploramos. O el gobierno “autoriza” (SIC) o el gobierno admite. ¿Y es acaso un juego de palabras hablar de que “la devaluación no fue gratis” (SIC)? Es una bromita, suponemos. Devaluación, gratuitidad (?), SIC, y luego “LOS PRECIOS TOMAN NOTA” (SIC) de la “depreciación” (SIC) del peso. Suena a trabalenguas y a mundo de Lewis Carroll en el que El Señor Precio anota algo en un loco anotador. Es por eso que como un favor, así de onda, se lo vamos a tratar de facilitar: dice que el Gobierno analizó los casos y entonces se generaron medidas. Es complejo. Lo sabemos. Y lo queremos mucho.


Más allá de este ejercicio elusivo, lo concreto es que se está apostando a que el dólar oficial a 8 pesos sirva para replantear un punto de equilibrio en la economía. Si no está acompañado por otras medidas, pronto ese nuevo equilibrio se verá amenazado por otras variables.
Acá abiertamente el señor K de Kirschbaum dice que tener un dólar a ocho mangos es una medida positiva para equilibrar la economía. Por las dudas, dejá las dudas. Que no se acompañará, dice. Podría haber dicho lo siguiente: esta medidas junto a otras, como retrotraer los precios de los electrodomésticos a enero, generarán un equilibrio positivo en la economía de todos y todas. Pero no. No le podemos pedir peras al gorila.


La presión salarial se está haciendo sentir. Moyano ya reclamó 3.000 pesos de adelanto antes de las paritarias y la CGT oficialista manifestó su preocupación por el impacto en los sueldos del ajuste cambiario y de la inflación.
Desde luego: Moyano, junto a Macri, cantándole la marcha peronista en un acto en una suerte de ritual amatorio, piden más. Siempre lo hicieron. Ellos se encargaban de pedir, el Gobierno de resolver. Hoy la CGT paralela no pide: se encapricha. Y la CGT real, manifiesta su preocupación y milita con el ejemplo, cuidando los precios y trabajando por un país inclusivo. Pero al señor K no le importa nada de esto. Porque es K de Kirshbaum y no K de Kirchner.


Un punto interesante es preguntarse si este nuevo punto de equilibrio en la relación peso/dólar resiste un aumento salarial como el que están reclamando los sindicalistas.
Señor, le daremos un punto por cada vez que diga punto. Si dice punto dos veces en la misma oración, le daremos dos puntos. En este caso, cada oración que acabamos de decir tendría dos puntos por oración. Y si le pusieramos un punto por cada vez que decimos la palabra oración, tendríamos dos puntos en esta oración, más dos por esta y dos más por decir punto, tres, perdón, en esta. Qué mareo. Sin embargo, ese punto es interesante para Kirshbaum, quien dice que es “interesante” (SIC).


Hay expertos que sostienen que si no hay pérdida del valor adquisitivo del salario y recorte del gasto público, el nuevo escenario que imaginan Kicillof y Cristina, deberá modificarse nuevamente.
“Hay expertos” (SIC). ¿Expertos (SIC) en qué? ¿Qué expertos (SIC)? También hay expertos que dicen que este gobierno es una maravilla, y hay expertos que dicen que La Cámpora es lo mejor que le pasó al gobierno, y hay expertos que dicen que La Cámpora es un Vatayón de presos, y hay expertos que dicen que Kicillof sabe y expertos que le hacen preguntas a Kicillof sin ningún rigor ya no periodístico, sino humano. Expertos, lo que se dice expertos, somos todos. Y más si somos argentinos.


Respecto al nivel de gasto, no hay indicios de que este Gobierno piense reducirlo.
Gracias señor K de Kirchner. Tampoco le pediremos que aclare que el gasto de este Gobierno, va a los estratos sociales más bajos, desde hace más de diez años. Con esto ya estaría bien. Gracias de nuevo.


El aplastamiento del salario es otra cuestión porque la conflictividad social es una variante que el Gobierno teme tener que enfrentar.
La impresionante demostración de fuerza que hizo ayer con gendarmes y policías para contener una manifestación en reclamo de una suba de los planes sociales demostró que están dispuestos a controlar la calle.
Señor K de Kirshbaum: evidentemente el párrafo anterior fue un amor de verano. Aquí usted está diciendo que el gobierno está dispuesto “a controlar la calle” (SIC). Si se controla la calle, usted está enojado. Si no se controla la calle, usted está enojado. Si el dólar se puede comprar, usted está enojado. Si no se puede comprar el dólar, usted está enojado. Si hay piquetes y cortes de calles, usted está enojado. Si se contiene un piquete y un corte de calle, usted está enojado. ¿Probó con un yogur? ¿Y con un Activia? Piénselo la próxima mañana que vaya a escribir una editorial tendenciosa. Se lo imploramos.


El Gobierno debería escuchar opiniones y abrir el debate sobre cómo enfrentar eficazmente esta difícil coyuntura. Se trata de un problema que va más allá de la conveniencia política, porque un agravamiento de la situación provocará perjuicios a todos.
Acá leemos que “el Gobierno debería escuchar opiniones y abrir el debate” (SIC). ¿Opiniones de quién? ¿No se cambió con notoriedad el gabinete? ¿Acaso el señor K de Kirshbaum quiere que se lo escuche a él? ¿Acaso no alcanza con una columnita en Clarín? ¿Qué quiere? ¿El canal Paka-Paka para pasar un dibujo animado de Magnetto? ¿A qué llama “conveniencia política” (SIC)? ¿Conviene hacer medidas populares para que la gente quiere a los gobernantes? ¿O conviene leer la editorial de K de Kirschbaum e indignarse cada mañana pensando que el mundo se va al inodor? ¿Sigue sin probar con un yogur?


Se debe terminar con los eufemismos, la negación, el sectarismo y la soberbia. Los errores los pagaremos todos.
Bueno. Si usted lo dice así, qué se yo. La próxima traiga una nota explicando a qué llama “efuemismo” (SIC), “negación” (SIC), “sectarismo” (SIC) y/o “soberbia” SIC. Y así al menos sabremos redistribuir los costos y la cuenta la pagamos todos, y no siempre nosotros y usted nunca jamás.
Sin eufemismos.


Fuerte abrazo.

SIC!

martes, 28 de enero de 2014

Hoy: Editorial de La Nación


Ver para creer

Las marchas y contramarchas, fruto de la improvisación de nuestras autoridades, restringen aún más los derechos de las personas y hunden la confianza en el país


Apenas tendencioso, arrancamos leyendo que nuestros derechos están “aún más” (SIC) restringidos y que la confianza en el país (SIC) está HUNDIDA. En la canaleta del juego y la droga, suponemos desde SIC. Pero no podemos asegurarlo.




La improvisación con la cual el gobierno nacional ha dictado medidas en algunos de los más delicados temas, como el de la moneda, impide un juicio de valor estable sobre las decisiones del pasado fin de semana y ayer.

Hasta hace algunas semanas, uno de los problemas más delicados era la seguridad. O la corrupción. O la lluvia. O los cortes de luz. O la inflación. O Moreno. O Máximo Kirchner. O La Cámpora. O ser argentino. Por otro lado, o por el mismo lado, quien firma esta editorial dice que también es culpa de LA PRESIDENTA no poder hacer un juicio de valor estable (SIC). Es también y por ésto, culpa de LA PRESIDENTA que este señor no pueda hacer análisis político alguno. Suponemos que en breve también dirán que las medidas, por este motivo, atentan contra la libertad de expresión. También.




Habrá que esperar a la aplicación real de esas medidas a lo largo de los próximos días a fin de saber con alguna precisión mayor de qué se trata este aparente cambio de normas sustantivas en las finanzas argentinas.

A fin de saber, y a fin de poder escribir una nota con algún tipo de base cierta sobre la realidad, suponemos, quiso decir este buen escriba de la letra prolija.




Aun así, sobrevivirán dudas, que explicarán la vacilación de los ciudadanos para realizar actos que conciernen a la esfera de los derechos personales.

Esta frase reviste una complejidad técnica digna de Capitanich. Sobrevivirán dudas (SIC), y algo de la esfera (SIC) del dragón, no sabemos. Lo que sí sabemos es que quiso decir que aunque salga todo bien, habrá dudas, puestas por este u otro cronista, para explicar las dudas (?) sobre LA VIDA. CULPA DE LA PRESIDENTA.





El falso levantamiento del cepo para la adquisición de dólares anunciado con todas las letras por el jefe de Gabinete y el ministro de Economía para su atesoramiento o turismo ha chocado, una vez más, con la consecuencia fatal de haberse manipulado tanto el lenguaje.

Bueno. Hablábamos hace un párrafo de cómo se manipula el lenguaje. Y ahora comemos de nuestra propia tierra. Diantres. Punto para el escriba. Igual, ¿Es falso o no lo es? Ahora... ¿Consecuencia fatal? Tipo, ¿DE MUERTE? Entonces, (SIC).




¿Cuál es la libertad de la que se habla si es necesario contar con la autorización del Estado para esas adquisiciones?
Se había anunciado el fin del cepo, pero nos encontramos con un cepo dentro de otro.
O un cepo de otro pozo. Es quizás para el cronista, el Inception de los cepos. Sigamos.



El máximo de compra de 2000 dólares por mes para ahorro autorizado por el Gobierno sólo estará al alcance de quienes tengan ingresos mensuales netos declarados de al menos 80.000 pesos, con una cotización de la divisa a 8 pesos y un recargo de 20 por ciento para Ganancias, que la ubica en 9,60 pesos. Como las autoridades sólo permiten destinar el 20 por ciento de los haberes a estas compras, quienes tienen salarios de 7200 pesos pueden comprar con 1440 pesos unos 150 dólares cada mes, aunque el ministro de Economía, Axel Kicillof, había anunciado un "mecanismo que tendrá un sesgo hacia los que menos tienen".
Claro. El máximo (SIC). Y dice máximo y tiene muchas ganas el cronista de decir Máximo con mayúscula. Y Kirchner. Pero no. No se anima. Y lo que no dice el cronista, es que la intención es para comprar para ahorro: esto implica que si NO ganás OCHENTA MIL PESOS (SIC), podés comprar también dolares. 
Una vez más, palabras huecas, como las de la Presidenta, ayer, al acusar a los "grupos económicos, exportadores e importadores" y a "los bancos" de realizar "maniobras especulativas".
¿Por qué palabras huecas (SIC)? Porque es una nota de opinión. ¿Es también hueco que se compren dolares a lo loco a bajo precio? ¿Es también hueco que se acumule soja? ¿Es también hueco que se guarde mercadería esperando que aumente para poder venderla más cara y sacarle ganancias extraordinarias? ¿Es todo hueco? 'Es el mundo hueco? ¿Por qué “los bancos”(SIC) están entre comillas? Podría responder “porque son gorilas y este proyecto a vos te duele” pero no me gusta abusar de las comillas.
O las del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, al adelantar que se publicarán los nombres de las personas autorizadas a comprar dólares, para luego aclarar que no se haría tal cosa.

Si se publicaban los nombres, estaba mal. Si se analiza esa medida y no se hace, TAMBIÉN ESTÁ MAL. Parecería que no hay Jefe de Gabinete que les venga bien.

Ya no causa gracia que el irritable Kicillof atribuyera una supuesta celebración del precio del dólar, que había superado los 13 pesos, a los que habían defendido en su tiempo la convergencia de uno a uno del peso con el dólar.
¿Cuándo sí le causó gracia a este cronista? ¿En algún momento era algo tan gracioso como escuchar un chiste de Corona? ¿SIC?
La infortunada comparación ha sido agotada hasta el cansancio.

No obstante, este cronista la usa una vez más. Porque siempre se puede ser un poquito más liberal.
Los verdaderos campeones del uno a uno fueron los peronistas, que gobernaron con el presidente Carlos Menem durante casi toda la década del 90.
Bueno. Acá el salto arbitrario sobre la temática devela toda la pilositud de un simio en enorme proporciones. El kinkonguismo llevado al extremo. Lo gorila: todo es culpa de LOS PERONISTAS, ergo, de LA PRESIDENTA.
Y Menem sólo pudo preservar esa paridad por tantos años porque gobernó por dos períodos continuados, reelegido merced al voto de los convencionales constituyentes Néstor y Cristina Kirchner, que apoyaron en todo su política y, en particular, privatizaciones de empresas del Estado como YPF. Si se repasa el elenco de figuras gravitantes del oficialismo, se puede afirmar que lo hicieron en un bloque que incluye a las principales espadas del elenco oficial de estos últimos diez años, entre otros el jefe de Gabinete y relevantes ministros.
También, la culpa del neoliberalismo de los noventas es CULPA DE LA PRESIDENTA. Posiblemente también para este cronista sea CULPA DE LA PRESIDENTA las Invasiones Inglesas, las Invasiones Extraterrestres y todo lo que concierne al mundo y a la vida. ¿Es necesario aclarar que la oposición más fuerte al menemismo vino de parte de Néstor Kirchner y Cristina Fernández? ¿Es necesario aclarar que este gobierno fue el que recuperó a YPF? Sí, es necesario. Por otro lado, habla de figuras gravitantes (SIC): Kicillof, de quién tanto se habla en esta editorial, ¿Qué cargo ocupó durante el menemismo? ¡SIC!
Reconvertidos en populistas estatizantes y regularizadores, estos mismos personajes se han obstinado, en el último ciclo de diletantismo político, en restringir los derechos individuales de los ciudadanos. Les queda más por perpetrar si se convirtieran en ley todas las reformas propuestas por el Poder Ejecutivo a los códigos Civil y Comercial.
POPULISTAS ESTATIZANTES (SIC). ¿Es popular la estatización? Desde luego. ¿Es algo malo? Para un liberal, sí. ¿Dilentatísmo político? SIC, y no entendemos qué quiso decir con ello. ¿Perpretar? SIC. 
Después de que volaron del país, como consecuencia de la inseguridad económica y jurídica, decenas y decenas de millones de dólares entre 2008 y 2011, el Gobierno se acordó de que los argentinos realizaban compras de todo orden, asistidos por su capacidad natural y legal de decisión, a través de Internet. De un día para otro, se anunció que no podrían gastar por esa vía más de 25 dólares, en no más de dos operaciones por año que serán gravadas con un impuesto del 50 por ciento, incluidos los gastos de envío.
Acá el compañero cronista aclara que finalmente se tomaron cartas en el asunto. Claro, dice que “después de que volaron del país, como consecuencia de la INSEGURIDAD (SIC) económica y jurídica, decenas y decenas (podría haber dicho centenares pero no sonaba piola) de millones de dólares” (SIC). ¿Está contento? ¿SIC o no?
Ocurrió a continuación lo que es un clásico en gobiernos irreflexivos, que actúan por impulsos: tres días después, se corrigió la medida para autorizar las compras de libros, de medicamentos con recetas y las "mercaderías consideradas de primera necesidad para el destinatario".
Nos morimos de ganas de saber para este cronista, qué es un gobierno reflexivo. Nombre tres ejemplos.
La ambigüedad del último párrafo ha de haber regocijado a la burocracia estatal y a funcionarios sospechados de comportamientos ilícitos, favorecidos por la naturaleza de normas que, como la de los subsidios, dejan amplio espacio de interpretación por el que se cuela la voluntad arbitraria y alimenta la colusión de intereses.
¡SIC!
En un mes cuya tasa de inflación estará en alrededor del cuatro por ciento, las estadísticas del Indec arrebolan de indignación la cara de los argentinos. La palabra oficial está desprovista de valor, sólo cuentan de verdad los hechos incontrastables hasta la oportunidad próxima de su rectificación.
ARREBOLAN (SIC). Pero... ¿Ya está seguro el hombre probo éste de que “los argentinos” (SIC) se van a enojar por el INDEC? Mmmm.

Debemos, entonces, esperar a fin de tomar noción de la significación real de las nuevas medidas en este país que figura en el puesto 166 de 175 naciones evaluadas por el grado de su libertad económica, según la Heritage Foundation y The Wall Streel Journal. Estamos unas pocas posiciones por encima de Venezuela y Cuba, donde la Presidenta dedica unos días de estadía que no han de ser, esperemos, para aprender algo de economía o de derecho, incluidos los derechos humanos, tratados allí como corresponde a una tiranía de medio siglo.
El nivel de MATETE en este párrafo alcanza alturas o profundidades sólo vistas en señoras con cacerolas enojadas porque no pueden comprar dólares, que ahora sí pueden comprar. Mucha bronca, aquí el odio vence al amor del cronista. Argencubovenezuela. O Cubargenzuela. O Argenzueluba. Algo así inventará. A posteriori.
Libertades restringidas en todos los órdenes las de los argentinos.
Bueno. ¿Sabe qué? SIC.
Pongamos por un momento de lado la de la capacidad de expresarnos por la prensa, sujeta a diatribas, exclusiones y persecución de nuevo cuño. Pensemos sólo que en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense se está discutiendo con gravedad si los argentinos de diferentes divisas deportivas pueden compartir o no un espectáculo de ese tipo.
La violencia, con su acopio diario de muerte y robo, tiende a restringir con sus riesgos la libertad de concurrencia a espacios públicos en un país sin el debido orden y sin ley efectiva; en un país imprevisible y contradictorio, sin rumbo, en el que, eso sí, un día su canciller declaró que era un derecho humano cortar, en manifestación de protesta, un puente internacional por el que se accede a la otra parte de una misma nación, aunque dividida en dos Estados. Eso ocurrió en nombre de la sanidad ambiental por la voz de habitantes del país cuya capital está orlada por uno de los riachuelos más contaminados del mundo.
“De lado la de la”, SIC. ¿Dónde acopia la violencia, diariamente, a LA MUERTE Y AL ROBO? ¿En BÓVEDAS? ¿CULPA DE LA PRESIDENTA? ¿SIN LEY EFECTIVA? SIC. ¿SIN RUMBO? SIC. Momento: ¿Está hablando de Botnia? ¿DE LA PASTERA? CULPA DE LA PRESIDENTA. TODO ES CULPA DE ELLA. Y DE LA CÁMPORA.
Todas estas marchas y contramarchas fruto de la más pura improvisación alejan la posibilidad de generar la confianza que el país necesita.
Ajá. SIC, señor. SIC. Mientras tanto, el mundo nos sigue abriendo las puertas, se sigue exportando y vienen turistas del todo el mundo a este bendito país.



SIC!